Aterricé en San Francisco tipo 10am y fui directamente a lo de la enfermera que me alquilaría su auto, un Prius, a traves de la app Turo.
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Una vez en el auto, manejé más de 1 hora hasta lo de Renata, una brasileña que me recibió amorosamente por indicación de nuestro amigo en común, Sillas. Era lejos y en la dirección contraria a donde iba, pero el calor de un recibimiento amistoso era más importante que la eficiencia. Recordemos que era Julio de 2021, plena pandemia.
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La entrevista la grabaría en San Rafael, 30 minutos al norte del Golden Gate. El hospedaje en San Franciso y la bay area es carísimo, así que ya había estando mandando pedidos en @couchsurfing para ver si podía ahorrar un poco.
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Para mi sorpresa, fui aceptada por más de 3 anfitriones. Elegí ir a lo de Louis, que quedaba en Forest Knolls, aún más al norte que San Rafael, entre las sierras y los bosques.
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Pero antes tenía que pasar a buscar el equipo que había alquilado a través de @sharegrid. Eso incluyó encontrarme con diferentes personajes en estacionamientos, porches y hasta un predió de storage units a donde, de entre medio de una pila absurda de cosas desordenadas, un hippie acumulador finalmente encontró el adaptador que le estaba faltando a la luz que me había alquilado.
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Con todo ya arriba del Prius me fui para lo de Louie, quien me recibió con una calidez y predisposición absolutas. Gracias otra vez, couchsurfing.
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Al día siguiente fui a San Rafael a hacer la pre-producción de la entrevista. Prueba de luces, acuerdos respecto al contenido. Era la más difícil. Grabé los 3 días siguientes. Las tardes y las noches eran de charla y reflexión con Louie, que me llevó a una colina a donde hacer el vuelo bautismo de mi flamante Mavic Air2. Las fotos las sacó él.
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También me llevó a mirar el Golden Gate de lejos de noche, a escuchar las sirenas que avisan que hay niebla y a deslumbrarme una vez más con la capacidad humana de modificar los paisajes.






