Pies acá, corazón allá

Durante las siguientes semanas el campamento en Uvita, Costa Rica, se fue llenando de gente y materiales, los escenarios tomando forma. En paralelo, desde mis pantallas, seguía el despliegue de recursos para responder a la tragedia que había golpeado a São Sebastião.

Algunas playas quedaron aisladas por días, con acceso sólo por aire o mar. Las telecomunicaciones tardaron en restablecerse. La solidaridad y capacidad de esfuerzo de la comunidad brillaron. Las ong de São Paulo se hacían eco. Con el pasar de los días, mis amigos y conocidos acusaban agotamiento, angustia, dificultad para dormir o para pensar en otra cosa. Conforme la situación evolucionaba, yo intentaba discernir si era una buena idea mantener la visita de mi hermano a Camburi, programada para el 9 de Marzo de 2023. El plan original era encontrarnos en el aeropuerto e ir juntos en mi auto. Pero la conexión terrestre desde São Paulo aún no se normalizaba. Incluso si la ruta reabría, ¿sería responsable invitar a alguien a pasear mientras el municipio se reconstruía?

Con los pies en la pre-producción de una fiesta en Costa Rica y el corazón en la respuesta a una tragedia en el litoral paulista, recordé algo que Bosque, productor del festival que estaba registrando, me dijo años antes, cuando la pandemia alteró el Festival Eclipse en la Patagonia – y que fue el marco en que comenzamos a trabajar juntos:

Hay sólo tres tipos de trabajos para quienes producimos eventos: fuerzas militares, respuesta a emergencias o festivales. Elegimos esto último porque es la opción más divertida”.

Y, hablando de guerra… Mientras trabajaba en el festival, surgió una campaña para Call of Duty Latinoamérica y la locación trastienda de producción vino bien para simular trastienda de batalla. Uno de los tres videos está al final del carrusel (a veces también actúo). Nunca fui de juegos de guerra ni es el tipo de producto que más me representa, pero es parte del trabajo y, muchas veces, hacer estos videos resulta divertido.