Bajé de la sierra a la playa con mi entrevistado-roommie Cobos y compartimos un departamento en Uvita durante algunos días en los que, además de mirar y sincronizar crudo, tuve tiempo de surfear, comprar pescado en la playa, entrenar, llenarme de atardeceres y ultimar detalles para las entrevistas de Estados Unidos.
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Las próximas 3 entrevistas serían mucho más difíciles de producir por las distancias a cubrir, la disponibilidad horaria de los entrevistados y los costos altos de la costa Oeste de los Estados Unidos.
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Recargar energía en la playa y en las conversaciones con mi roommie transitorio fueron fundamentales para soportar el que sería uno de los peores – sino el peor – vuelo de mi vida. Pero eso todavía no lo sabía.








