Producción Tica

Dejé el Scénic en un garage cerca de GRU. Entre la baja demanda por la pandemia y el descuento x estadia larga, valía la pena. Escondí algunas cosas (libros, neoprene, housing, compu de buceo) para tenerlas conmigo a la vuelta.

Me sentí medio personaje de serie narco escondiendo mis cosas en los cajones secretos del Scénic. Todavía no tenía una casa, pero sí un auto al que volver.
Llegar a Costa Rica fue un flash. Ahí había empezado mi nomadismo en 2016. Repetir destino después de varios años genera una impresión del paso del tiempo impactante hecha de dejá vus y contrastes entre lo que fue y lo que es.

Sí, había pandemia y todo estaba diferente, pero lo que más había cambiado era yo.
Produciendo un docu sola, viajaba con una presión y unos gastos nada que ver. Cuando @chori, el 1err amigo que hice en Domi en 2016 me vio estacionar la 4×4 en la puerta de su pizzería se rió: “La última vez llegaste caminando, los pies embarrados y el cuatro en la espalda, toda hippie, y ahora llegás en tremenda nave”.

Pronto me estaría aventurando montaña arriba para grabar entrevistas pero 1ro tenía que organizarme y alquilar equipo en San José.
Aproveché la retirada de luces para ver a Marce, amigo biólogo y creador de @oropopoexperience con quien viví en Sta Teresa en 2016 (él me sacó los puntos que me puso el mar). Me regaló un paseo en plena ciudad en que vimos de todo, incluido un perezoso!
Como si el docu fuera poco, en esos días me salió una grabación dentro de una planta industrial. La plata me venía muy bien y el auto ya estaba alquilado así que fui. Fue muy divertido.

Empezaba los días con cafecito colado y gallo pinto y los terminaba con Imperial para intentar relajar. Me costaba dormir, mi cabeza no podía parar de hacer checklists y repasarlas mentalmente.
Pronto fue hora de cargar el auto con los equipos y manejar sierra arriba entre las nubes escuchando música. Lo hice llena de alegría y entusiasmo. Se venía mucha aventura y trabajo.