Un nuevo mundo de saudades

Ara cantaba mejor que yo, pero igual quería cantar conmigo. Sus ojos se iluminaban cada vez que su escucha me ayudaba a cantar mejor. Esa mentoría del cariño sucedía de la manera más natural, sin los egos lastimados que aparecen en tantos vínculos. No tengo muchas fotos de los momentos que compartimos. Buscando, encontré éstas. 2015: una vez que me …