Comprar una casa?

Quien tiene un deseo, tiene un problema (el mejor tipo de problema, convengamos). Pero eso no lo hace menos angustiante, casi que todo lo contrario. La casa del morro me había flechado y la necesidad de tomar una decisión me ardía urgente. Las preguntas eran de esas sin respuesta correcta. ¿Me hartaré de la escalera? ¿Es una locura? ¿Cómo puede ser que me alcance la plata? ¿Hay gato encerrado? ¿Qué cuidados burocráticos tengo que tomar? ¿Cómo sigo? ¿Cómo negocio? Y por ahí iban…

Para colmo de urgencias, 8 días después de la visita me iba a Argentina por 1 mes. El viaje estaba planeado hacía tiempo y era la revancha del viaje a la nieve que había cancelado en 2021. Por suerte había danza y surf para endorfinarme los nervios en esos intensisimos 8 días.

El 4 de agosto de 2022 volví a visitar la propiedad y a confirmar lo mucho que me gustaba. Esta vez llevé la cámara para tener imágenes que compartir con mi familia y amigos. No había nada que hacer, me veía viviendo ahí. Y eso no se explica ni se duda, era el cuerpo hablándole a la cabeza: una certeza que venía de los huesos. Pero… ¿podía confiar en la durabilidad de esa sensación? Invertir todos los ahorros que una tiene no es una decisión liviana, ¿mirá si como una boluda cambiaba de opinión demasiado rápido? ¿Estaba flasheando o acababa de ganarme la lotería de los compradores: una propiedad que me fascinaba, cabía en mi presupuesto, a la que me podía mudar inmediatamente pero que también tenía espacio para proyectos futuros?

Ese mismo día hicimos la muestra creativa del @balletmmad. Los videos son de ensayos preliminares.

El 5 de agosto me fui a Argentina muerta de ansiedad. Ya había expresado mi interés a los vendedores y la inmobiliaria.

A todos los desafíos del caso se le sumarían tener que continuar la negociación y eventualmente firmar un boleto a distancia.

Antes de encontrarme con la casita amarilla del morro había desistido de la compra sintiéndome incapaz de soportar tanto estrés. Sólo la fuerza de un deseo aguanta todos los pormenores fastidiosos de logísticas burocráticas, financieras, de viaje y los tiempos estratégicos de una negociación que compromete a todo tu capital. Estaba arremetiendo en unas circunstancias inconvenientes con toda la fuerza de la angustia, digo, del deseo.