1, entrevista, 1 vacuna y muchas palmeras

Llegué a LA al amanecer. Tuve que esperar un ratito al dueño del auto que alquilé por @turoapp que me lo trajo hasta la estación de colectivos. A cambio, lo alcancé hasta algún lugar. Ya dije me encantan las plataformas peer-2-peer? Esa interacción estructurada pero informal, con escala humana y espacio para la adaptación mutua me hace sentir muy en casa. Son tan win-win!
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Había conseguido un cuarto en la casa de amigos de un amigo. Saber que hay un cariño transitivo flotando en el aire de una llegada lo cambia todo. Me fui en el auto a la dirección que me habían pasado, entré y tenía una notita de otro amigo de ellos que me había dejado un trípode prestado. Aquello que me hace sentir bienvenida a veces es tan chiquito como una nota arriba de la cama y, en general, no se puede comprar.
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La entrevista que tenía que hacer en L.A. era más relajada, hacía más calor y estaba entre amigos de amigos. Además, empezaba a sentir la comodidad que viene de repetir. Ya conocía mejor las apps que estaba usando, y la lógica de la producción que estaba llevando adelante sola. El verdadero desafío era encontrar lugar para estacionar.😂
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En L.A. tuve más tiempo para mi. Me di la 1a dosis de la vacuna y fui a visitar al queridísimo @anibaltio a quien no veía desde las últimas andanzas de @alai.en.ig. Charlamos muchísimo de música y de la vida y también escuchamos maravillas en su estudio.
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Pasé una tarde de charla en la pileta y mate con los @lombardtwins, a quienes no veía hacía 18 años pero charlamos como si no hubiera pasado un minuto. Trabajé haciendo videos para un restaurant vegano delicioso, llamé a amigos, pre-produje lo que se venía, charlé mucho con mis roommies y hasta pude ir a surfar en Malibu con ayuda de otro amigo de un amigo: @jasonflaster
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Se sentía bien encontrarle el ritmo a la producción. Hablando de ritmo, la última noche en L.A. me cociné una buena vianda porque se venía un largo (y hermoso) viaje en tren hasta Portland, OR.