? Pura Potencia

Cómo la escribí

Esta canción es bastante nueva. Nació en Brasil, poco tiempo antes de levar anclas y arrancar este viaje más largo. Aquél viaje fueron unas “vacaciones” de 15 días durante las cuales probé el modelo de estar en un lugar paradisíaco y trabajar. Tenía proyectos online y familia que visitar en Praia do Rosa. Me llevé la compu y el cuatro y comprobé que podía estar productiva y disfrutar del lugar a pleno. Una mañana soleada desperté en Mandala, hospedaje cultural precioso en Praia de Rosa donde me estaba quedando (y para quienes hice un video también durante esos días), y salí a la galería a tocar con lagañas en los ojos todavía. La progresión de acordes apareció en mis dedos como por arte de magia y empecé a tararear melodías posibles. Después me fui a la playa a caminar. Caminé más de una hora, y la melodía se fue definiendo en cada repetición y prueba. Estaba en loop en mi cabeza, no podía parar. A medida que se definía la melodía caminando con los pies mojados por la espuma, aparecían también las palabras.

De qué se trata

Ese viaje corto a Brasil funcionó como una prueba piloto. Me di cuenta de que me sentía sumamente a gusto y de que podía perfectamente estar “eternamente” así: viviendo mis días al ritmo de sol y mareas, descalza la mayor parte del tiempo, tarareando, cocinando y trabajando. Conociendo gente, conversando en lenguas mezcladas, aprendiendo cosas nuevas. Una vidita salada y soleada que combinada con mi mundo online me hacía sonreír. La letra me vino casi toda de una a raíz de esa sensación de infinita paz combinada con infinita curiosidad; algo que creo que es un particular y exquisito híbrido del espíritu viajero.

Cómo y Dónde

Al igual que todas las demás videocanciones de Un año sin invierno, Pura Potencia fue grabada con el microfonito portátil Zoom H2 y las tomas que ven son del momento exacto de su grabación. Los instrumentos que uso son los mismos que usé en las otras canciones (cuatro, shaker de botella, bidón de 20lts, voces), a excepción de la tapa de mimbre de un tacho de ropa sucia que grabé en Tulum.
El cuatro fue lo primero que grabé en una calle de tierra en Puerto Escondido, Oaxaca, México. Yo estaba viviendo sobre esa calle, así que simplemente salí a la puerta. Todo lo demás lo grabé en el Caribe mexicano. La voz en Isla Holbox, los coros y percu en Tulum, el bidón-tambor en un cenote llamado Dreamgate. Esa fue la parte más increíble de esta grabación por varias razones.

Templos Inundados

El día anterior fui a bucear en cenotes por primera vez con Pasku, buzo guía cenotero que se convirtió en amigo y anfitrión en Playa del Carmen. Esa noche mientras preparábamos un asado para nosotros y un par de invitados, le pregunté a Pasku cómo era el cenote al que él iría la siguiente mañana. Habiendo buceado dos cenotes en un día y con los resabios de semejante experiencia en el cuerpo, me parecía que tenía que grabar en uno si iba a grabar estando en Playa del Carmen. Los cenotes son ríos subterráneos. En algunas partes el terreno colapsa y entonces quedan porciones del río abiertas. Es por ahí que los buzos se adentran en las venas subterráneas de nuestro planeta y descubren escenarios surrealistas mientras se desplazan ingrávidamente a través de estos templos oscuros y aparentemente quietos. Las paredes y suelos tienen formaciones increíbles. Estalactitas, estalagmitas, fantasmas y columnas construidas por los lentos y constantes movimientos inorgánicos de nuestro planeta. Sal, cal, agua, gravedad. Los mayas le llamaban el inframundo y les puedo asegurar que al bucear por ahí, especialmente en las cavernas (ni me quiero imaginar las cuevas) uno se siente en un templo inquietante. Yo tuve la sensación de que tomaba un té inglés con la muerte y ella me susurraba verdades inmanentes en un tono apenas audible de tan educado. El asunto es que con toda esa información en el cuerpo, quería grabar en un cenote. Pasku me dijo que sí, que tenía lugar en el auto y que “no había pedo”, que podía ir de infiltrada al día siguiente. Así que ahí fuimos.

Magia Cenotera

Como grabé sentada en la misma plataforma que los buzos usan para entrar y salir del cenote, me tocó grabar mientras el grupo buceaba. Hicieron dos buceos de más o menos 40 minutos y ese era el tiempo que yo tenía para tocar. Ni bien regresaban del universo paralelo a pocos metros de mi, tenía que desocupar el espacio para que puedan salir a descansar. Acá se ve como regresan del primer buceo justo al final de una de mis tomas:
El regalo que me hizo el inframundo no lo vi hasta que revisé el crudo para el video. Si miran la toma del tambor, pueden ver que el agua absorbe las vibraciones sonoras que estoy produciendo:
Cuando la intensidad del ritmo sube, el agua comienza a agitarse y gracias al sol y las rocas detrás de mí, podemos ver esa repercusión en forma de visuales increíbles sobre la roca y sobre mi cabeza. Esos son los regalos de grabar en la naturaleza. Y un recordatorio: todo lo que emitimos repercute en el entorno aunque no nos demos cuenta inmediatamente. Aunque el sol no hubiera estado ahí para hacerlo visible, el agua del cenote (naturalmente quietísima) iba a recibir y propagar las ondas sonoras que yo estaba generando.

How it was written

This is a pretty new song. It was born in Brazil in February, shortly before raising anchors and starting this longer trip. That was a 15 day “holiday” trial in which I tested myself at being in paradise combined with working. I had some open online projects and family to visit in Praia do Rosa. I brought my computer and my cuatro (instrument) and proved myself I could be both productive and enjoying paradise. One sunny morning I woke up in Mandala, the lovely cultural centre and hostel where I was staying (for which I also made a video during those 15 days), and I went out to play in the sun with sleepy eyes still. The chords progression took over my fingers magically and I begun to hum possible melodies to go with it. I then left for a walk on the beach. I walked for over an hour and the melody defined itself in every repetition and trial. It was looping in my head, unstoppable. As the melody got defined, my bare feet got kissed by the white water and the words started coming to me.

What it is about

That short trip was like a pilot test. I realised I was very comfortable in that lifestyle and felt like I could do it “forever”: living life by sunlight and tides, barefoot most of the time, humming, cooking and working. Meeting new people, having mixed languages conversations, learning new stuff. A small salty and sunny life that, combined with my online world just worked for me. It made me smile. The lyrics came to me from that strange combination of endless peace with infinite curiosity; a particular and exquisite hybrid that stems from the travelling spirit.

Where and How

Just like all the other videosongs of Un año sin invierno, It burns was recorded with the tiny zoom H2 portable mic and recorder. The shots you can see in the edited video are also the exact moment of the audio recording. I used the same instruments as I did in other songs (cuatro, shaker, 20lts plastic drum, voices), plus the lid for a dirty clothes basket I found and recorded in Tulum.
I first recorded the cuatro on a dusty road in Puerto Escondido, Oaxaca, México. I was living on that street, so all I had to do was step outside. Everything else was recorded in the Mexican Caribbean. Lead Vocals in Holbox Island, other vocals and percussion in Tulum, the plastic drum in a cenote called Dreamgate. That was, for several reasons, the most unbelievable of these sessions.

Flooded Temples

The day before recording at Dreamgate I went diving in cenotes for the first time in my life with Pasku, cave diver guide that became my friend and host in Playa del Carmen. That evening, while preparing dinner for us and a couple guests, I asked him about the cenote he was going to the following morning. Having dived in 2 cenotes and with the sensations of such an experience still fresh in my body, I thought I had to record in a cenote if I was to record in Playa del Carmen at all. The cenotes are underground rivers. In some spots, the land has collapsed, leaving parts of the river open in wells. It is through those wells that divers access the underground veins of our planet to discover surreal scenery as they move weightlessly across these dark and seemingly still temples. The walls of the caverns feature amazing formations. Stalactites, stalagmites, ghosts and columns built by the slow and constant inorganic movements of our planet. Salt, lime, water, gravity. The mayas called it the underworld and I can assure you that diving there, especially in the caverns (let alone the caves) one feels like in an unsettling temple. I felt like I was having english tea with the death, who murmured inmanent truths to me in an extremely polite and barely audible tone. The thing is that with such impressions still fresh in my body, I wanted to record in a cenote. Pasku said that yes, he had room in the car and there was no problem, I could come with them the next day. And so we went.

Cenote Magic

As I was recording on the same platform that the divers use to access the cenote, I had to do it while they were diving. They did two immersions of around 40 minutes each and that was the time available for me to record. As soon as they returned from the parallel world just a few meters away from me, it was time I left the platform so they could come out. Here you can see them returning right at the end of one of my takes:
I only discovered this gift from the underworld when looking at the footage later on. If you pay attention to the plastic drum shot, you can see that the water receives and amplifies the sound vibrations that I was producing:
When the intensity of the rhythm goes up, the water starts to shake and thanks to the sun and the rocks behind me we can see that repercussion reflected behind me and above my head. That’s the kind of gifts recording in nature offers. And it’s also a reminder: everything we emit rebounds in the environment even if we don’t realise immediately. Even if the sun hadn’t been shining in that direction to make that visible, the cenote water (otherwise still) would still receive and propagate the waves I was creating.

Letra

Quiero aprender todas las lenguas
para hablarle a cada quien
en la suya y entender
cómo fona y organiza el mundo su vocabulario,
su abecedario, su dicción,
las metáforas de su región,
el paisaje enhebrado en su canción.
Todo lo que está por verse
me levanta con el sol
y me acuesta al rumor
de todo lo que aún no pasó
y así voy yo
Me reprocho y felicito
vivir en estado de pura potencia
como un brote fresco cuyas raíces
son tan tiernas que no puede aún florecer
mas es claro que
va a crecer, va a crecer, va a crecer
si el clima nutre y acompaña su
búsqueda eterna de humedad y calor